“Pantallas Amigas”: el taller que ayuda a los adultos mayores a perderle el miedo a la tecnología
Con paciencia, mates y muchas ganas de aprender, el espacio que funciona en el Centro de Jubilados y Pensionados de Las Higueras se convirtió en un lugar de encuentro, inclusión y crecimiento personal para decenas de adultos mayores.
Cada lunes por la tarde, el salón del Centro de Jubilados y Pensionados de Las Higueras se llena de celulares, risas y preguntas que poco a poco encuentran respuesta. Allí funciona “Pantallas Amigas”, un taller impulsado por PAMI y coordinado por la profesora de Educación Especial y acompañante terapéutica Mariana Belén González, quien acompaña a adultos mayores en el desafío de acercarse al mundo digital sin miedo ni vergüenza.
“La propuesta surge por parte de PAMI, que brinda nuevas actividades a los centros de jubilados. La comisión del centro me contactó, presenté un proyecto y, tras la aprobación, comenzamos a dictarlo una vez por semana durante dos horas”, explicó Mariana.
Lejos de ser una simple clase de celular, el taller se transformó rápidamente en un espacio de inclusión y acompañamiento. Según cuenta la tallerista, quienes llegan lo hacen con distintas expectativas, aunque todas tienen un punto en común: recuperar autonomía y mantenerse conectados con sus seres queridos.
“Las expectativas tienen que ver con fomentar la autonomía, fortalecer la conexión con la familia y favorecer la integración social. También es muy importante la estimulación mental”, señaló.
Sin embargo, el comienzo no siempre es sencillo. Entre los principales temores aparecen el miedo a “romper algo”, tocar un botón equivocado o sentirse frustrados frente a términos tecnológicos que cambian constantemente. A eso se suma una preocupación muy actual: las estafas virtuales.
“Muchos sienten vergüenza o creen que no van a poder aprender. Pero también hay temor por las estafas digitales, que afectan especialmente a los adultos mayores”, comentó.
Entre las herramientas que más interés despiertan aparece, principalmente, la comunicación con la familia. WhatsApp ocupa un lugar central: aprender a enviar audios, hacer videollamadas grupales o compartir fotos y videos de los nietos se convierte en una verdadera conquista cotidiana.
También despiertan entusiasmo las funciones de la cámara, los estados de WhatsApp y las redes sociales. A la vez, existe una fuerte necesidad de aprender cuestiones prácticas como sacar turnos médicos online, acceder a aplicaciones de PAMI, utilizar billeteras virtuales o consultar movimientos bancarios desde el celular.
Otro de los grandes descubrimientos para muchos participantes son las funciones de accesibilidad: agrandar el tamaño de la letra, usar el dictado por voz o ajustar el brillo de la pantalla facilita enormemente la comunicación y mejora la experiencia de uso.
Pero más allá de la tecnología, Mariana destaca que el verdadero motor del taller es el clima humano que se genera en cada encuentro.
“Al ver que otros atraviesan las mismas dificultades, entienden que no es una limitación individual sino generacional. Eso elimina la vergüenza de equivocarse”, explicó.
El compañerismo se vuelve fundamental. Muchas veces, quienes aprenden primero ayudan a otros compañeros, fortaleciendo la autoestima y generando vínculos de confianza.
“Para muchos adultos mayores, el taller es su salida de la semana. El compañerismo transforma una clase técnica en un espacio de encuentro, mate y risas”, expresó.
Con el correr de las clases, los cambios empiezan a notarse no solo en el manejo del teléfono, sino también en la actitud y la confianza personal.
“Cambian hasta la postura corporal frente al celular. Pasan de tocar la pantalla con timidez a usarla con naturalidad. Dejan de preguntar ‘¿puedo tocar acá?’ y empiezan a decir ‘miren lo que descubrí solo en casa’”, relató.
Y agregó: “El cambio más lindo no es digital, es emocional. Llegan diciendo ‘yo no sirvo para esto’ y terminan con la mirada alta, sonrientes y conectados con sus seres queridos. Ganar confianza con la tecnología les devuelve libertad”.
Desde su experiencia como profesora de Educación Especial y acompañante terapéutica, Mariana asegura que este espacio tiene un valor mucho más profundo que enseñar a usar un dispositivo.
“No veo el taller como una simple clase de computación, sino como un dispositivo de inclusión y estimulación cognitiva. Acompañarlos a conectarse es ayudarlos a sostener su autonomía, su subjetividad y su derecho a seguir perteneciendo activamente a la comunidad”, sostuvo.
Finalmente, dejó un mensaje para quienes todavía dudan en animarse: “No se queden afuera de las fotos de los nietos, de los mates virtuales con amigos o de la facilidad de hacer un trámite desde el sillón de su casa. La tecnología también es un derecho de ustedes. Dense la oportunidad de sorprenderse de lo capaces que son”.
El taller “Pantallas Amigas” se dicta todos los lunes de 14 a 16 horas en el salón del Centro de Jubilados y Pensionados de Las Higueras, con las puertas abiertas para todos aquellos adultos mayores que quieran dar sus primeros pasos en el mundo digital.