“Empecé con miedo a equivocarme, pero tenía que tomar coraje”
La creatividad también encuentra sus oportunidades en los momentos de pausa. Para Belén Romero, docente y emprendedora, las vacaciones de enero fueron el punto de partida de una actividad que hoy disfruta como un espacio propio: la elaboración de llaveros y lapiceras con resina.
La idea surgió de una necesidad sencilla: hacer algo diferente mientras los días transcurrían más lentamente. Así comenzó a investigar, mirar tutoriales en YouTube y descubrir los materiales necesarios para dar sus primeros pasos en este mundo artesanal.
“Básicamente fue un hobby”, cuenta sobre los inicios de una actividad que la llevó a aprender sobre los distintos tipos de resina, elegir con cuál trabajar y animarse a experimentar.
Una vez que tuvo los materiales, llegó el momento de poner manos a la obra. El miedo a equivocarse estuvo presente desde el comienzo, pero no fue un impedimento para avanzar. Sus primeras creaciones fueron llaveros con iniciales, aunque pronto quiso ampliar las posibilidades e incorporar lapiceras personalizadas.
Crear, probar y encontrar un estilo propio
Trabajar con resina requiere paciencia, creatividad y disposición para probar. Belén encuentra inspiración en las redes sociales, donde busca ideas y nuevas propuestas, aunque también se permite improvisar y descubrir qué surge en cada elaboración.
Los clientes tienen un papel importante en ese proceso. Muchas veces le indican los tonos que desean para sus productos, pero ella busca sumar algún detalle diferente que sorprenda al momento de la entrega.
Cada pedido representa una responsabilidad especial. “Necesito que salga bien sí o sí”, reconoce al describir la presión que siente cada vez que comienza un nuevo trabajo.
La satisfacción está en lograr un producto que responda a lo que la persona imaginó, pero también en aportar algo propio. Y aunque hasta el momento no le ocurrió que un cliente rechazara una creación, tiene claro que, si algo no convence, está dispuesta a volver a hacerlo.
La docencia sigue siendo su actividad principal y organiza sus tiempos en función de los horarios escolares. Por eso, los sábados suelen convertirse en el momento elegido para dedicarse a la resina, aunque reconoce que algunas semanas pasan sin que pueda producir.
Hoy, el emprendimiento ocupa un lugar secundario, pero no por eso menos importante. Belén disfruta del proceso creativo y se permite proyectar nuevas posibilidades para el futuro.
Entre sus objetivos está la posibilidad de trabajar con pedidos al por mayor. Sabe que alcanzar esa meta implicaría reorganizar sus tiempos laborales, invertir en más moldes y contar con una mayor cantidad de resina para responder a una demanda más amplia.
Mientras tanto, continúa avanzando paso a paso, aprendiendo de cada experiencia y encontrando en cada creación una oportunidad para seguir creciendo.
Las redes sociales, aliadas para llegar a más personas
Para dar a conocer sus productos, Belén utiliza WhatsApp, Instagram y Facebook, herramientas que le permiten mostrar sus trabajos, recibir consultas y mantener el contacto con quienes buscan una pieza personalizada.
Considera que las redes sociales son fundamentales para cualquier emprendimiento, aunque también destaca el valor de las recomendaciones de quienes ya compraron sus productos.
El boca a boca sigue siendo una forma importante de llegar a nuevos clientes y construir confianza.
De aquella inquietud que nació durante unas vacaciones surgió una actividad que combina curiosidad, creatividad y ganas de aprender. Belén continúa haciendo lugar para la resina entre sus responsabilidades cotidianas, con la expectativa de que ese hobby pueda abrirle nuevas oportunidades sin perder el disfrute que le dio origen.