Santiago Polop: "El desafío grande de Higueras es la transición desde hace años a no sabemos qué"

Para dar inicio a una serie de entrevistas sobre #ParticipaciónCiudadana y la transformación en ciudad de Las Higueras, en la que iremos convocando a diversos actores sociales de nuestra comunidad, invitamos al Dr. en Ciencias Políticas, Filosofo, Docente e Investigador higuerense Santiago Polop para que nos brinde su mirada critica del escenario local: tensiones, meritocracia, participación, candidatos, comunicación y como todo es afectado por la transición que provoca el crecimiento y expansión de este pueblo hacia una ciudad. ¿Cuáles son los desafíos como comunidad?
Santago Polop Las Higueras

Santiago José Polop es un higuerense nacido el mismo año en el que regresó la democracia, como si fuera parte del destino, se graduó  de licenciado en Ciencias Políticas y en Filosofía en la UNRC; también con un  doctorado en la Universidad de Córdoba se desempeña como docente e investigador en nuestra casa de Altos Estudios. Además es escritor, critico y analista que lo ha llevado a poner la pluma en medios como Pagina 12 o estar en la mismísima voz de Víctor Hugo Morales. Su última obra es "Sintonía Filosófica" un libro compuesto por una serie de reflexiones articuladas para ser presentadas en el micro de 15 minutos que tiene en el programa de “Así son las cosas” de Guillermo Geremía en FM Gospel. 

¿Cómo está afectando el escenario político mundial está pandemia?

Es una pandemia que ha puesto en tensión las lógicas de la producción; de la circulación de los sujetos, de los bienes y las mercancías; lo cual modifica cualquier inserción de un país de un estado en el mundo al no poder intercambiar recursos y desplazar las cosas en los mismos tiempos.  

¿Y en nuestro país?

La política nacional no se la puede desvincular de la global con algunas particularidades: el nivel de endeudamiento, antes de que se desatara la pandemia un gobierno recién asumido que tenía el desafío de reconvertir productiva y socialmente al país y enfrentar el nivel de endeudamiento que es histórico. Ningún país del mundo se endeudó tanto rápidamente a tasas tan altas en la historia del planeta. Eso traba no solo la manera de intervenir en la pandemia sino a nivel productivo. Otro elemento que complica la situación de Argentina es la característica de la producción nacional; un productor de materias primas y una demanda supone un aumento del commodities que tiende e impulsa el desarrollo de la cadena de valor. Es decir, pone a los precios locales a la altura de los precios internacionales dada la racionalidad económica que, muchas veces, choca con las necesidades de las personas. Lo cual pone a un escenario político en una tensión muy grande. Una tensión sanitaria, una tensión ética que se cuestiona ¿En donde ponés el acento en tus decisiones políticas?

¿Es una cuestión de ética? 

Se plantea la ética de salvar la mayor cantidad de vidas posibles o una ética de que se ocupe de no interrumpir circuitos económicos. En el mundo se planteó. Brasil primó la racionalidad económica de “vamos a cuidar la economía” y es un escándalo en cantidad de muertes. Perú también y tiene 180.000 muertos. Argentina tiene 80.000 muertos y lo que se le ha criticado al gobierno fue primar la ética del cuidado. En esta disyuntiva se precarizó lo que ya era precario, el trabajo informal, el asalariado...

Pero parece una discusión ideológica... 

Los sujetos siempre están atravesados de ideología; por ahí se dice la ideología es mala, la ideología se trata solo de los partidos;  eso no es así. Los sujetos humanos producen ideologías todo el tiempo para solucionar los problemas del mundo. Las derechas son aquellos partidos conservadores que intentan conservar ciertos privilegios: de raza, de propiedad, de identidad. El neoliberalismo suma una novedad y es al pobre cuidando a la riqueza que sale a manifestar por ejemplo, Vicentín ¿cómo llega a suceder eso? Lo que hacen primar son los intereses económicos de una minoría que todo debe estar en manos de los privados y la perdida de los activos públicos. Se intentó siempre con el recorte a la educación, de la salud; lo hizo Macri. 

 ¿Cuál es el fin de la llamada meritocracia? 

Hacer que piensen con la misma lógica de competencia que supone que todos competimos desde el mismo punto de largada. Hacer creer a los sujetos que son los mismos. Que Santiago Polop o Gabriel Guzmán son iguales que Mauricio Macri o Georges Soros como si no importasen las condiciones iniciales de partida: si vos tenés vulnerado el derecho a la educación, el éxito depende de vos de tu capacidad para resiliencia, porque si el problema de tu éxito es un problema personal, vos te tenés que ocupar de lo privado y no lo público. Porque ocuparte de lo público pasa a ser una pérdida de tiempo para tus activos privados. Empuja al sujeto a ocuparse de sí mismo, a desvincularse de lo común, a dejar lo común librado a su suerte, a lo que dice el mercado y correr los lazos de solidaridad.

Individualismo, perdida de lo común ¿De allí se explica la escasa participación ciudadana?

Claro, no es extraño que trabajadores renieguen de los sindicatos porque tienen un trabajo en conjunto como un acto colectivo. “Quiero que ese sindicato se disuelva porque quiero que todos esos compitan individualmente”. Cuando en las marcha dicen: “acá no hay colectivos, acá  no hay choripanes” eso hace suponer que los actores son sujetos individuales y no hay un espacio común para disputar. Esas cosas de privatizar las conductas y no ponerlas sobre la mesa en un debate común.

¿Eso atenta contra la aparición de figuras políticas capaces de gobernar?

Tiene que ver con la despolitización de los sujetos; la privatización de las conductas tiene estos efectos. Que no haya formación de cuadros, que en las instituciones, los espacios donde hay política: sindicatos, barrios, organizaciones, sociales y movimientos no haya formación de cuadros de política como espacio común. "En vez de estar esforzándome en algo común me conviene hacer un curso de inglés en mi casa para ver si encuentro un trabajo mejor".

La no participación en una institución ¿es una cuestión de tiempos?

Somos una sociedad que trabaja mucho más que la generación de hace 4 décadas atrás. Trabajamos más, producimos más, pero se reduce el ingreso individual. Tenés cada vez menos tiempo para volcarte a lo público. Volvés del trabajo y te preguntás para qué voy a ir a la charla, al club, a la reunión de la institución. Y eso tiene que ver con despolitizar, evitar la participación. La juventud que pareciera tener más tiempo, pero es difícil porque la juventud tiene otro tiempo hoy prácticamente dedicado a la participación en las redes que también tienden a privatizar las conductas.

¿Y también la exposición pública?

La participación en el ámbito de lo público supone una exposición y supone también un fracaso. Estamos en una época donde se sufre el fracaso: a que no te pongan el “me gusta”, al que se te rían en la red, al que se te burlen de lo que estás haciendo. Te alientan, pero también hay cosas que no están buenas; estamos poco preparados para el rechazo. Y la participación en la política te expone al error. Somos una sociedad exitista y tenemos miedo al rechazo; es un condicionante que sumado a la privatización de las conductas cada vez es más difícil.

¿Qué sucede cuando no aparecen personas? 

Cuando la masa no participa de lo común lo comienzan a tomar aquellos que tienen tiempo, tienen recursos y que si van a defender sus privilegios. Entonces hay una elitización cada vez mayor de la participación en función de ciertos privilegios.

¿Qué se puede hacer para revertir esta falta de participación?

En esta heterogeneidad hay ciertos agrupamientos. Encontrar en esos lugares, en ese modo de juntarse que hay de político; ejemplo: a través de la música y sus discursos, a través de las letras que hagan participar por lo público en la disputa por el poder, por el sentido común, por la forma de entender el mundo. ¿Cómo en Higueras pasa esto? Dónde están esos grupos. Trabajar con esos pibes y esas pibas, sus micromundos que tienen en común con lo que decimos: preocupados por el medioambiente, por la identidad sexual, por su trabajo; hacer entender que esa comprensión y esa preocupación privada tiene que tener una parte de intervención y hacerlo notar, crecer y buscar la participación y ese tiene que ser el trabajo de aquellos que están en la política.

Las Higueras y la Transición 

¿Es normal este tipo de coaliciones de gobiernos como el de Alberto Escudero de Las Higueras en donde existe una mezcla heterogénea de personas con ideas progresistas y otros de derecha? 

Creo que Higueras no escapa a lo global. Esta idea de tratemos de meter a todos adentro. El problema es que esa heterogeneidad funcione y no sea una forma de encubrir un: “ustedes discutan lo que quieran, pero el que decide todo soy yo”. Que no funcione como una ficción y que oculte una reproducción unilateral del poder. Es muy difícil pensar en una presentación univoca, en los espacios chicos pasa eso. Es imposible pensar en un partido que no sea una coalición. Pero el problema o desafío grande de Higueras es la transición desde hace años a no sabemos qué.

¿Te réferis a la transición a ciudad?  

A la expansión de su territorio por la alteración de sus habitantes; conformación de grandes barrios de personas que vienen de Río Cuarto y no se sienten ciudadanos de Higueras; es decir, viven en un barrio que está en Higueras y no mucho más. La preocupación del común se reduce a que su barrio tenga, luz, seguridad, pase la máquina y ya está. El resto lo que sea. En esa expansión, hay bifurcación de los intereses que hay en el pueblo. El desafío es intentar pensar en lo común. ¿Cómo hacemos para que personas que solo tienen un domicilio piensen en lo común del pueblo? ¿Cómo hacemos para que los pibes que están ocupados en el Instagram se ocupen de eso? La única posibilidad es pensar que lo particular se hace común, que entre lo privado y lo público haya una relación virtuosa. El individuo barrio, individuo casa, individuo negocio. El desafío es romper con el individualismo. 

Ya no nos conocemos todos en Higueras…

La mayor tensión en el pueblo se va a ver en el desconocimiento del vecino. Se expanden la población, los intereses se bifurcan, los espacios de vinculación del “nos conocemos todos al ya no nos conocemos tanto”. Cuando todas esas cadenas se comienzan a cortar; esos vínculos de identidad y cuando la panadería ya no es la panadería de siempre y es la cadena de panaderías donde todo es bonito, pero es impersonal y la lógica de ciudad se expande y la economía de los sujetos; lo que se pierden son las identidades particulares. El riesgo no es el crecimiento sino la expansión a partir de la lógica de lo privado. Cuando vos ponés todo bajo una situación de mercado los que más ganan son los que más tienen.

¿Y qué rol juega la política en eso?

La sociedad no funciona como una competencia perfecta. Hay sujetos que tienen más recursos, posibilidades, historia, privilegios adquiridos, condición, color de piel. La política tiene que cuidar aquello que esta desequilibrado, tiene que cuidar cierta identidad y proteger sus derechos porque esta sociedad de mercado cuando iguala ganan los que tienen más condiciones.

Hasta ahora, Escudero no puede presentarse una vez más como candidato a intendente y no parece haber un sucesor natural o alguien que se posicione desde la oposición ¿Cómo se construye un candidato?  

La clave para la construcción está en la reunión sino caemos en el producto manufacturado; pero el proceso de construcción es aleatorio: ciertos sujetos se juntan, discuten, van pensando, conversan y luego alguien se proyecta, se conecta; tiene cierto don, capacidad de conectar. Es muy aleatoria la construcción, nunca se sabe quién va a encabezar un proyecto. Si eso no sucede aparece el producto manufacturado que en función de cierta lógica te ponen un candidato que habla como vos, que parece uno más, que ve Netflix, el más lindo, parece buen pibe, habla bien. Terminás votando porque te cae bien. El proceso es juntarse y en la reunión a través de intereses comunes. En las instituciones formales e informales tenés los elementos.                    

Parece que es todo un tema de comunicación... 

El ser humano no es sino lenguaje. Somos seres de símbolos de comunicación lingüística. Se construye a través de lenguajes. Las construcciones son a través del lenguaje. El contenido del lenguaje es cierta experiencia histórica heredada, la transformación del lenguaje está en pensar en las mediaciones del lenguaje. El lenguaje está mediado por los medios, por las estructuras económicas, por las estructuras políticas, culturales y tu papel como comunicador es intervenir en ciertas mediaciones del lenguaje; el mío, como docente, es intervenir en estructuras que median al sujeto y su realidad. Una opción es ser repetidor de la realidad, pero si querés pensar críticamente el mundo tenés que necesariamente invertir la inercia. ¿Vas a tener problemas? Si, por supuesto; es un desafío, la resistencia como decía (Ricardo) Piglia, es quijotismo y cansancio: te levantás y tenés molino de frente y al final del día llegás agotado; pero ¿qué vas a hacer al otro día? Te vas a volver a levantar contra los molinos. Uno tiene que trabajar mucho en unir con redes estos espacios de reunión.

Imagen: UNRC Cecilia Grosso

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