Alerta en los hogares: crece la morosidad en tarjetas y préstamos personales en medio de la pérdida del poder adquisitivo
En un escenario donde los aumentos de salarios no logran seguirle el ritmo a la inflación, cada vez más familias enfrentan dificultades para cumplir con sus compromisos financieros. Según datos oficiales del Banco Central, la mora en el pago de préstamos personales alcanzó en marzo el 4,1%, mientras que el incumplimiento en tarjetas de crédito trepó al 2,8%, marcando los niveles más altos desde fines de 2024.
El fenómeno, que en principio no representa un riesgo para la solidez del sistema bancario, sí enciende una alarma sobre la situación económica de los hogares, en especial de la clase media y sectores más vulnerables, que recurren al crédito para sostener gastos cotidianos. En apenas un mes, la morosidad en créditos personales creció más de un punto porcentual, evidenciando el deterioro en la capacidad de pago.
Desde el sector bancario admiten un aumento sostenido en la mora de préstamos, atribuyéndolo al enfriamiento inflacionario sin mejoras reales en los ingresos. Para Javier Bolzico, presidente de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), esto es una “consecuencia no deseada” del nuevo escenario: la menor inflación no compensa la quita de subsidios y la suba en servicios, lo que reduce aún más el margen de las familias para afrontar sus deudas.
El Gobierno, mientras tanto, mantiene su estrategia de contener las paritarias, priorizando el objetivo antiinflacionario. Sin embargo, los números del Banco Central exponen un efecto colateral grave: cuando los ingresos no alcanzan, el endeudamiento deja de ser una solución y se convierte en una carga impagable.