“No esperemos el momento perfecto: lo importante es empezar”
Hace siete años, una invitación inesperada abrió una puerta que cambiaría el rumbo de Noelia Fernández. Una vecina le propuso conocer el mundo de Mary Kay para adquirir productos al costo y, aunque ya utilizaba algunos productos de la marca, desconocía el alcance de la propuesta.
"Al principio lo vi como una experiencia para conocer más los productos, pero con el tiempo entendí que podía convertirse en un proyecto propio. Soy docente y amo mi profesión, pero sentía que necesitaba otro espacio donde desarrollarme, conocer personas y generar un ingreso extra", recuerda.
Ese desafío le permitió descubrir una nueva faceta: la de emprendedora. Con el paso de los años, y especialmente en los últimos dos, el crecimiento fue constante. Sus hijos ya más grandes le permitieron dedicarle más tiempo al emprendimiento, fortalecer el vínculo con sus clientas y apostar a una atención personalizada que, asegura, es una de las claves de su trabajo.
"Tuve la suerte de contar una directora y una compañera que me enseñaron y apoyaron siempre (Noelia Campra y Graciela Fernández) como así también la alegría de recibir reconocimientos que me llenan de orgullo porque representan el esfuerzo, la constancia y el compromiso que pongo cada día"
Fragancias, accesorios, valijas y la posibilidad de participar del Congreso Nacional de Mary Kay en Buenos Aires fueron algunos de los premios obtenidos por su desempeño.
"Cada reconocimiento representa el esfuerzo, la constancia y el compromiso que pongo todos los días. Pero lo más valioso fue vivir la experiencia del congreso, capacitarme y conocer personas de todo el país. Además, me llena de orgullo formar parte de una empresa que también impulsa acciones solidarias y destina millones de pesos a quienes más lo necesitan", destaca.
Estos aportes son destinados a causas sociales e investigaciones médicas como así también brindar una mejor calidad de vida a mujeres y niños que sufren violencia doméstica.
Animarse a mostrarse
Uno de los mayores desafíos fue exponerse en las redes sociales. Como muchas emprendedoras, reconoce que al principio sintió vergüenza y temor al qué dirán.
"Pensaba demasiado en cómo me veía o en la opinión de los demás. Después entendí que las personas conectan con personas reales, no con la perfección. Empecé a grabar videos sencillos, mostrando quién soy y compartiendo mi experiencia. Hoy puedo decir que fue una de las mejores decisiones que tomé porque gracias a las redes muchas personas me conocieron y confiaron en mí."
Su mensaje para quienes todavía dudan en emprender es claro y nace de la experiencia.
"No esperemos el momento perfecto. Siempre habrá alguien que necesite lo que tenemos para ofrecer. Cada 'no' nos hace más fuertes y nos acerca a un 'sí'. Lo importante es empezar y no dejar que el miedo decida por nosotras."
Dos vocaciones que se complementan
Lejos de competir entre sí, la docencia y el emprendimiento encontraron un punto de encuentro en la vida de Noelia.
"Ser docente me enseñó a planificar, escuchar y acompañar a las personas. Mary Kay, en cambio, me ayudó a desarrollar seguridad, comunicación y confianza en mí misma. Descubrí que ambas facetas se complementan y me permiten crecer tanto profesional como personalmente."
Al recordar sus comienzos, Noelia tiene un mensaje para aquella mujer que recién daba sus primeros pasos.
"Le diría que confíe más en ella misma, que no tenga miedo de equivocarse y que disfrute cada etapa. Muchas veces creemos que no somos capaces hasta que nos animamos y descubrimos nuestro potencial."
Hoy sus objetivos siguen siendo claros: llegar a más mujeres, formar un equipo sólido, continuar capacitándose y demostrar que el compromiso y la perseverancia pueden transformar los sueños en realidad.
"Gracias a mi familia por sostenerme y creer en mí en cada etapa, y a mis clientas por elegirme entre tantas opciones. Ellas también son parte de este camino que sigo construyendo con mucha pasión."