"El último tirón del año"

El cierre de año suele venir acompañado de apuros, pendientes y exigencias que muchas veces nos hacen perder de vista nuestro propio bienestar. En esta columna, la Lic. Vanesa Olmedo, del equipo de profesionales de Consultorios Plenamente, propone reflexionar sobre la autoexigencia, reconocer las señales de cansancio y aprender a hacer una pausa para transitar esta etapa con mayor conciencia y cuidado personal.

Llega esta época del año y pareciera que todo se acelera. Aparece la necesidad de cerrar pendientes, cumplir objetivos, terminar aquello que quedó a mitad de camino y hacer todo lo que sentimos que no podemos dejar para después.

Como si cerrar el año significara tener todo en orden… Pero, en medio de tantas exigencias y apuros, ¿cuánto tiempo nos tomamos para preguntarnos cómo estamos nosotros?

Muchas veces estamos tan concentrados en llegar, cumplir y terminar que dejamos de registrar nuestro propio cansancio. No identificamos que necesitamos descansar, hacer una pausa o simplemente bajar el ritmo.

Desde la psicología, es importante recordar que esas señales que suelen aparecer —cansancio, ansiedad, agotamiento o estrés— también necesitan ser escuchadas. No siempre necesitamos hacer más; a veces necesitamos detenernos, reconocer nuestros límites y revisar qué nos está pasando.

Quizás este «último tirón» no tenga que ver con correr más rápido, sino con aprender a escucharnos un poco más y tener una acción más consciente.

Te comparto algunas sugerencias para transitar este cierre de año de una manera más saludable y compasiva:

  • Respirá conscientemente: detenete por un momento, prestá atención a tu respiración, inhalá y exhalá sin forzar el aire.
  • Revisá tus prioridades: no todo lo pendiente es urgente ni todo necesita resolverse antes de diciembre.
  • Aprendé a poner límites: no es necesario aceptar todas las invitaciones, compromisos o demandas.
  • Permitite postergar: hay cosas que pueden esperar al año que viene. No cumplir con todo no significa haber fracasado.
  • Reconocé tus señales de cansancio: prestá atención a tu cuerpo, tus emociones y a la necesidad de descanso.
  • Priorizá los vínculos que te hacen bien: buscá momentos de conexión con personas que te aporten bienestar.
  •  Buscá el contacto con la naturaleza: salí a una plaza, sentate en el patio o caminá descalza sobre el pasto.
  • Bajá las autoexigencias: no necesitás terminar el año demostrando cuánto pudiste hacer ni cuánto pudiste sostener.
  • Regalate momentos de pausa consciente: descansar también es una manera de cuidarte y recuperar energía.
  • Hacé un balance compasivo con vos: preguntate: ¿Qué aprendí este año? ¿Qué pude atravesar? ¿Qué descubrí de mí?

Tal vez no se trate de llegar a fin de año con todo resuelto, sino de llegar de una manera en la que también hayamos podido cuidarnos. Porque la vida no se detiene para que terminemos nuestra lista de pendientes. Y el bienestar no debería quedar siempre para después.

Recordá: no todo tiene que ser ahora, no todo tiene que estar terminado y no pasa nada si algunas cosas quedan para el año que viene.

A veces, el mayor logro no es haber llegado a todo, sino haber podido reconocer cuándo necesitábamos parar, escucharnos y elegirnos porque eso también forma parte para seguir con nuestras acciones y lo que queremos alcanzar.