
"El último tirón del año"
Redacción El Día de Higueras

Llega esta época del año y pareciera que todo se acelera. Aparece la necesidad de cerrar pendientes, cumplir objetivos, terminar aquello que quedó a mitad de camino y hacer todo lo que sentimos que no podemos dejar para después.
Como si cerrar el año significara tener todo en orden… Pero, en medio de tantas exigencias y apuros, ¿cuánto tiempo nos tomamos para preguntarnos cómo estamos nosotros?
Muchas veces estamos tan concentrados en llegar, cumplir y terminar que dejamos de registrar nuestro propio cansancio. No identificamos que necesitamos descansar, hacer una pausa o simplemente bajar el ritmo.


Desde la psicología, es importante recordar que esas señales que suelen aparecer —cansancio, ansiedad, agotamiento o estrés— también necesitan ser escuchadas. No siempre necesitamos hacer más; a veces necesitamos detenernos, reconocer nuestros límites y revisar qué nos está pasando.
Quizás este «último tirón» no tenga que ver con correr más rápido, sino con aprender a escucharnos un poco más y tener una acción más consciente.
Te comparto algunas sugerencias para transitar este cierre de año de una manera más saludable y compasiva:
- Respirá conscientemente: detenete por un momento, prestá atención a tu respiración, inhalá y exhalá sin forzar el aire.
- Revisá tus prioridades: no todo lo pendiente es urgente ni todo necesita resolverse antes de diciembre.
- Aprendé a poner límites: no es necesario aceptar todas las invitaciones, compromisos o demandas.
- Permitite postergar: hay cosas que pueden esperar al año que viene. No cumplir con todo no significa haber fracasado.
- Reconocé tus señales de cansancio: prestá atención a tu cuerpo, tus emociones y a la necesidad de descanso.
- Priorizá los vínculos que te hacen bien: buscá momentos de conexión con personas que te aporten bienestar.
- Buscá el contacto con la naturaleza: salí a una plaza, sentate en el patio o caminá descalza sobre el pasto.
- Bajá las autoexigencias: no necesitás terminar el año demostrando cuánto pudiste hacer ni cuánto pudiste sostener.
- Regalate momentos de pausa consciente: descansar también es una manera de cuidarte y recuperar energía.
- Hacé un balance compasivo con vos: preguntate: ¿Qué aprendí este año? ¿Qué pude atravesar? ¿Qué descubrí de mí?
Tal vez no se trate de llegar a fin de año con todo resuelto, sino de llegar de una manera en la que también hayamos podido cuidarnos.
Recordá: no todo tiene que ser ahora, no todo tiene que estar terminado y no pasa nada si algunas cosas quedan para el año que viene.
A veces, el mayor logro no es haber llegado a todo, sino haber podido reconocer cuándo necesitábamos parar, escucharnos y elegirnos porque eso también forma parte para seguir con nuestras acciones y lo que queremos alcanzar.



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