


El Social no perdona y sigue firme en la cima
Redacción El Día de Higueras

Los buenos equipos ganan partidos. Los mejores, además, transmiten una identidad. Y este Centro Social empieza a construir la suya con una combinación que pocas veces se encuentra en la categoría: la jerarquía que aportan los jugadores de experiencia, la intensidad de una camada joven que no da una pelota por perdida y una convicción colectiva guiada por el cuerpo tecnico que le permite superar cualquier adversidad.

Es un equipo que juega con personalidad, que entiende los momentos del partido, que sabe cuándo acelerar y cuándo administrar el juego. Un equipo que se complementa en todas sus líneas, que no pierde el orden y que, cuando el rival se equivoca, no perdona.
Eso volvió a quedar demostrado este domingo en Olaeta.


En una cancha donde seguramente a muchos equipos les costará sumar, el conjunto dirigido por Gustavo Arcostanzo derrotó 4 a 2 a Recreativo Unión y dio una nueva muestra de madurez futbolística. Lo hizo con autoridad, aprovechando cada error del rival y exhibiendo un funcionamiento colectivo que crece fecha tras fecha.
La eficacia volvió a ser una de sus principales virtudes. Pero detrás de esa contundencia hay mucho más: una defensa sólida, un mediocampo intenso y equilibrado, delanteros que atraviesan un momento brillante y, por encima de todo, un grupo convencido de una idea. Un plantel que entendió que el talento individual encuentra su máximo rendimiento cuando se pone al servicio del equipo.
El partido comenzó con el Social tomando la iniciativa. Manejó la pelota, generó inquietud en la defensa local y mostró desde el inicio la intención de asumir el protagonismo, mientras el local apostaba a recuperar y salir rápido de contra.

La superioridad se reflejó a los 10 minutos. Tras un córner ejecutado desde la derecha, Lucas Mercado peinó la pelota en el primer palo y Joel Arcostanzo apareció completamente habilitado por el segundo para empujarla y establecer el 1 a 0.
La respuesta de Recreativo no tardó en llegar. Apenas dos minutos después, Deyvis Jallaza protagonizó una gran acción individual, dejó rivales en el camino y sacó un potente remate al primer palo que venció a Emiliano Calosso para igualar el encuentro con un verdadero golazo.
Lejos de sentir el impacto, el Social volvió a adueñarse del desarrollo.
El partido se hizo más friccionado en la mitad de la cancha, pero el conjunto de Las Higueras mantuvo el control y comenzó a desnivelar desde el juego asociado.

A los 31 minutos llegó el segundo. Enzo Ávila no dio por pérdida una pelota gracias a su velocidad por la izquierda y asistió a Román "More" Gutiérrez, que definió para devolverle la ventaja al líder.
Y antes del descanso apareció otra de las fortalezas que distinguen a este equipo: la capacidad para capitalizar los errores del rival.
Un pase comprometido hacia atrás dejó a "More" Gutiérrez cara a cara con el arquero. El delantero eludió al arquero local Tomy Sanchez con enorme serenidad y, en lugar de definir, cedió la pelota para que Enzo Godoy marcara el 3 a 1 con un remate seco.
Una jugada que resumió el presente ofensivo del Azulgrana: inteligencia, generosidad y contundencia.
En el complemento el desarrollo cambió. Obligado por el resultado, Olaeta adelantó sus líneas y asumió mayores riesgos con la pelota. Sin embargo, cada espacio que dejaba atrás era una invitación para el contragolpe del Social.
A los 19 minutos, otra vez apareció Román "More" Gutiérrez para marcar el cuarto gol y comenzar a sentenciar definitivamente la historia. El delantero volvió a ser determinante y continúa consolidándose como una de las grandes figuras del campeonato.
Sobre el tramo final, el conjunto local descontó para decorar el marcador con otro golazo esta vez de Pedro Gimenez, aunque nunca logró comprometer una victoria que Centro Social construyó con autoridad.
Más allá del 4 a 2, el triunfo volvió a dejar sensaciones muy positivas.

El equipo muestra una identidad cada vez más marcada. Defiende con firmeza, juega con intensidad, tiene variantes en todas las líneas y, sobre todo, posee una delantera que marca diferencias partido tras partido. Cuando el rival concede una oportunidad, el Social rara vez la desperdicia.
Ni siquiera un arbitraje de flojo desempeño como el de Nicolás Arce, que dejó reclamos de ambos equipos durante gran parte del encuentro, logró alterar el rumbo de un partido que el Azulgrana controló durante la mayor parte del tiempo.
Con esta nueva victoria, Centro Social alcanzó los 21 puntos, sumó su quinta victoria consecutiva y continúa como único líder de la Zona Campeonato, ratificando que atraviesa un presente futbolístico de enorme nivel.
Pero más allá de los números, este equipo empieza a transmitir algo todavía más importante: confianza. Ya no gana solamente por sus individualidades. Gana porque juega como un equipo. Porque combina experiencia y juventud, intensidad y jerarquía, sacrificio y buen fútbol. Porque tiene una identidad definida y un grupo convencido de una idea. Esa es, probablemente, la principal explicación de por qué hoy mira a todos desde lo más alto de la Zona Campeonato.



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