Mate: "Cuando dibujo sé que a alguien le va a joder"

La entrevista 23 de diciembre de 2020 Por Gabriel Guzmán
Talentoso, critico e irónico, desarrolló una carrea artística de la pintura a la ilustración con un sentido social y político que lo llevó por varias salas del país a mostrar su obra. Durante la pandemia, a modo diario y con su seudónimo "Mate"; Matías Tejeda, trasladó sus sensaciones al papel en lo que luego sería "Un año bajo la tierra", una compilación digital de descarga gratuita editada por UniRío que invita a la reflexión y el abordaje de los sentimientos cosechados en este tiempo. Con el complemento textual de autores locales como Nato López, Santiago Polop y Fernando Ponce entre otros, vislumbra un futuro en el que podamos salir "cantando al sol como la cigarra".
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Matías Tejeda (Mate) Microbiólogo de profesión, logró encontrar a través de los años el equilibrio para complementar su arte con el oficio que le permitió tener la universidad pública. Desde hace tres años vive en Las Higueras y asegura que hizo mas amigos en este lapso de tiempo acá que en los 40 años anteriores en Río Cuarto. Con varias muestras en el lomo tanto de pintura como de ilustración en espacios como Centro Cultural Recoleta, Centro Cultural de la Cooperación, Salón Rizutto de Villa Carlos Paz, Ciudad de las Artes en Córdoba, Paseo del Buen Pastor Cba, Centro Cultural Franklin Arregui Cano entre otros, fue consolidando un lugar privilegiado en las redes sociales donde sus obras suelen viralizarse hasta cobrar vida propia e incluso transformase en banderas de lucha.

La semana pasada fue el lanzamiento de  “Un año bajo la tierra" un libro de sus ilustraciones que Mate realizó en tiempos de cuarentena editado por UniRío, de descarga gratuita y que en 24 horas de haber sido publicado recibió 220 descargas.  

¿Siempre dibujaste desde chico?

Es como el que canta hay que gente que deja de cantar y hay gente que sigue cantando. Todo los nenes dibujan y la diferencia es que algunos a medida que crecen lo siguen haciendo y otros no. Porque hay presión, un montón de boludeces; porque hasta en la adolescencia está permitido pero ya un poco mas grande sale el -ponete a laburar- y que te las vas bancando.  

¿Cómo un microbiólogo llega a artista?

Muy manual de clase media argentina con la épica de haber terminado una carrera universitaria. Terminé la primaria en el `89 y me mandaron al Industrial que lo finalicé en el menemismo donde no había industria. Por suerte la universidad pública está en Río Cuarto y fui a lo que menos ingeniería me sonaba que es la Microbiología. En la crisis del 2001 es donde más me pongo a pintar. Me cruzo con Carlos Giorgi, el Centro de Estudiantes y todo eso me hizo salir de esa burbuja. 

¿Hay algo que une a lo artístico con la Microbiología?

Sabés que es muy común que la gente que ha estudiado microbiología tenga mucho que ver con el arte; de hecho tengo varios compañeros músicos, otro que pinta, otro que hace teatro. No se si es un escape u otra forma. 

Un escape del proceso... 

Si, pero lo otro no es tan anárquico. La pintura se puede hacer desde el lado muy procedimental y técnico. 

¿Qué pasó cuando te recibiste? 

Sentí que me daban un titulo de algo que no siento; ahí me había dado cuenta que me había equivocado de carrera; pensé en estudiar historia pero los fondos no daban y ya me interesaba mas el Centro de Estudiantes que el laboratorio.  Ya tenia preparada la muestra en el Centro Cultural Recoleta y parte de la decisión era que tener un ingreso que me permitiera desarrollar con lo otro. Estaban las opciones de pedir la becas y me puse a buscar que era lo mas humano que podía hacer y apareció la docencia que me encanta.

¿y el arte ahí?

Una de las materias que doy es Metodología de la investigación y la trabajo mucho desde como laburo la pintura: buscá, informate, dale vueltas, probá, descartá, arriesgá, si sabés como te va a dar... hacé otra cosa... búsqueda.

¿Siempre tu obra tuvo un discurso político?

Si, la primer muestra está basada en la crisis de 2001. Como pintura siempre fue muy relato y siempre contaba algo. Nosotros venimos de la generación del no te metas en política o son todos chorros. A mi mi vieja lo primero que me dijo cuando entré en la universidad fue no te metas en el centro de estudiantes porque si vuelven los milicos siempre hay quilombo con las universidades y era 1998. Entonces tenias el miedo y el desprecio a la política. En la universidad empecé a visualizar es cuestión y en el 2001 se acrecentó la actividad y el dibujo comienza a transformarse en algo mas político y siempre social.  

Marcás el 2001 como un año clave más allá de la crisis ¿personalmente que te pasó? 

Venia de antes.  Mi viejo laburó en la Oleaginosa Rio Cuarto muchísimos años. Una infancia bastante estable, con obra social, con litros de aceite en el fin de mes, con ropa de trabajo que le daban. Cuando se funde la fabrica todo se vuelve inestable: mi viejo remisero, mi vieja pone un kiosco en casa; todo bien pero sin esa estabilidad que te da tener la obra social. la cuota gremial para comprar zapatillas en Tate. Como no había laburo fui a la universidad, no estaba en mis planes. Mis hermanos más grandes la remaron un montón en sus laburos y yo fui el único universitario por eso el 2001 fue como la frutilla del postre de todo ese tiempo de mierda. 

¿Cómo fue el pasaje de la pintura a la ilustración?

Había tenido muestras con contenido político, incluso una con Abuela de Plaza de Mayo, pero la asunción de Macri fue un cachetazo clave. Venia haciendo unas ilustraciones sobre los libros que leía; cuando terminaba de leerlos pintaba el personaje y lo colgaba en casa. Y alguien me dijo ¿por qué no haces una muestra con esas ilustraciones de literatura?. Y bueno, hicimos la muestra que se llamó "Literal" y que anduvo muy bien en Buenos Aires, La Pampa, Córdoba en el Paseo del Buen Pastor. Siempre estaba la discusión si era pintura, ilustración. Y durante ese tiempo me pensé más como ilustrador. 

¿Por qué decís que lo de Macri fue un cachetazo clave?

Porque se volvieron a discutir cosas que creí que estaban superadas como la educación pública, los derechos humanos y empecé a sentir una impotencia más grande y empecé a dibujar una línea mas reaccionaria, mas política y diaria. Y me sentí cómodo, conocí gente que hacia este tipo de cosas; un mundo nuevo que nunca había visto. Lo mío no es producto de inteligencia sino de la impotencia y ahí es cuando me sale el humor. Pero lo mejor que me pasó es encontrar tipos muy generosos: Jericles es mundialmente conocido y es tremendamente generoso. Y de todo el mundo e intercambiado mensajes con el cubano Ares o  Boligan que son muy grosos. 

¿Cómo te llevas con las redes? 

Las Redes están funcionando como la radio para la música en otras épocas, la gráfica es cada vez menos la gente no compra revistas de dibujo y las redes te permiten eso: una llegada masiva, te desparrama y cumplís una función interesante porque me han escrito de lugares inimaginables.

 También estás dispuesto a cualquier tipo de devolución...

A mi sorprende que alguien se enoje por algo que público. porque soy bastante predecible en ese sentido; es raro que no se hayan ido antes pero tampoco me molesta. Lo que puede pasar es que alguien lo levante y se venga de otro lado a criticar. Cuando dibujo se que a alguien le va a joder e incluso lo hago con esa intención y la devolución es esperable. 

 ¿Qué es “Un año bajo la tierra"?

Estas ilustraciones nunca se hicieron para ser parte de un libro, fueron saliendo de acuerdo a lo que iba pintando al cuarentena en su momento y hablé con José Luis Aman de UniRío y el me dijo que estaba bueno para sacarlo. Luego surgió la idea meterle un texto al medio para romperle la monotonía. La idea fue abordarlo desde lo reflexivo: la poesía de Elena Berruti, la narrativa de Nato López y Luis Matías González, el apunte de  Gabriel Righetto, el análisis de Santiago Polop, el abordaje de la educación con Fernando Ponce y el prólogo de Jericles.

¿Qué momentos refleja?

De todo un poco, en realidad es la relación mía frente a la agenda. Hay un momento puntual en la pandemia en la que fui padre y que en la ilustración están todos con cabeza de teléfono que es la visión que debe tener Oliverio (su segundo hijo nacido en Mayo de este año) los únicos que tenemos cuerpo humano somos los que estamos dentro de la casa. La gente sin sonrisa apenas reglamentaron el tapa boca y veías a todo el mundo amargado fue otro momento.  Luego relacionados a Bolsonaro, Trump, el aplauso a los médicos, el hashtag quédate en casa, la infectadura, terraplanistas, hasta la deshumanización que provocan los números, la antinomia del enfermero o el tipo que necesita laburar para comer y el que se quejaba porque no podía jugar al tenis. 

¿Qué expectativa tenés?

Creo que ayuda a reflexionar y los textos de los chicos están muy zarpados; si la pasaste mal en la pandemia quizá sea un libro muy pesado para ahora, La idea es que fluya que corra; conversamos la posibilidad de hacerlo impreso pero es inviable por la calidad que requiere un libro de ilustración. Quizá el formato digital sea el correcto para la función del libro, es descarga gratuita y tiende a reflexionar y se puede compartir.

Para descargar el libro: http://www.unirioeditora.com.ar/wp-content/uploads/2020/12/Un-a%C3%B1o-bajo-la-tierra.png

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Galería en El Día de Higueras de la Obra de Matías Tejeda (Mate) 

 

 

 

 

 

 

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