Lolo Romero: "Al club hay que quererlo, darle y no pedirle"

La entrevista 22 de junio de 2021 Por Gabriel Guzmán
Su camiseta número 5 del Centro Social está en la sede del club como homenaje a su trayectoria. Javier "Lolo" Romero, durísimo volante central, caudillo, capitán, referente y por supuesto prócer azulgrana que supo correr las canchas de la Liga Regional desde que en 1994 comenzó el proyecto futbolístico. Campeón como jugador y como DT cuenta que cuando deja de ir a la cancha es porque no puede dormir a la noche y que el club necesita más amor del que le dan. Habla de sus años como jugador, como DT, de su sobrino Gastón Bottino, de su hijo "Chuva", de la actualidad, del pasado y sobre todo del compromiso.
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Comenzó las inferiores en Banda Norte junto con su mejor amigo Ariel "Chueco" Veliz, también en ese grupo de higuerenses estaba Gustavo Almang y Oscar Abascal. Luego Ferraresi lo llevó primero al San Buenaventura y luego al Cultural Alberdi.  En 1991, debió frenar un año por el Servicio Militar en ese entonces obligatorio con destino en Holmberg. Con un paso previo por Deportivo Río Cuarto se subió al proyecto de fútbol que iniciaba el Centro Social Las Higueras en 1994.  Estuvo en la divisional C de la Liga Regional 2 años y luego en 1999 lograron ese histórico ascenso a la A con Sergio Albelo como DT. Más adelante se sumó en formación de dupla técnica con Rubén Raillón por mas de 7 años con quienes lograron el ascenso del 2010. 

¿Cómo era ese equipo que logró el ascenso en 1999?  

Era un equipo que no tenia mucho recambio, tuvimos que ir a buscar a Ariel Abascal para la final. Yo estaba esguinzado y entró por mi. Teníamos buenos delanteros Alturria y Pichi Falcón; Adrián Abascal un tipo muy inteligente y teníamos que estar siempre cuidándolos porque era muy joven. Todos éramos muy jóvenes incluso Sergio (Albelo, técnico)  que tendría un poco mas de 30 años. 

Estuviste además de como jugador como técnico muchos años ¿Siempre hizo falta ese plus de jugadores de afuera?

Creo que si, porque el jugador de acá de Higueras siempre le costó bastante entrenar y como llegaba el fin de semana jugaba…después con los años eso fue cambiando. Además acá en Higueras los que venían de afuera les gustaba el club, el trato y viste que acá si te quieren te aman y si no no te dan bola.

¿Siempre jugaste de volante central?

Si y fui capitán siempre. Hablaba mucho con mis compañeros y el árbitro. Había jugadores que proteger Claudio Anguillante, el mismo Adrián (Abascal).

¿A esos jugadores se les hacia sentir en los entrenamiento el rigor? 

Si, era diferente; pero no había muchos de inferiores, te salían uno o dos y se les hablaba, los conceptos de fútbol y siempre lo que traté de inculcarles es que tienen que querer el club como sea, tienen que defenderlo como sea.

¿Por que dejaste de jugar?

Andaba cansado todo el día, mi trabajo era muy pesado veía a los chicos poco. Y fue un alivio dejar de entrenar; jugué 11 años de modo consecutivo en Las Higueras y luego estuvimos 7 años con Rubén Raillón en dupla técnica. Fue mucho trajín, nos fuimos al Deportivo en el 2012 luego de salir campeón y lograr el ascenso. Cuando vos están en la Primera A el que tiene más presupuesto es el que sale campeón, no es tanta ciencia.

¿Qué te gustaba mas jugar o dirigir?

Me gustaba más jugar que dirigir. Es muy difícil dirigir sin presupuesto. Cuando dirigís sin presupuesto tenés que perdonar muchas cosas. ¿Qué te voy a decir si tenés que laburar? Y sino, tampoco tenés a alguien para poner en reemplazo.

¿Ese siempre fue un problema?

Siempre fue un problema local, era otra época, pero a nosotros nos encantaba entrenar, cuando se fue perdiendo nuestra generación que éramos locos por entrenar y se aflojó un poco.  A nosotros nos gustaba la joda pero tampoco había mucho. Por eso se hicieron muchos equipos buenos acá que incentivábamos que invitábamos en la calle a venir a entrenar y vas a jugar. Éramos muy celosos, "no te hagas el boludo y vení a entrenar" les decíamos; "nosotros dejamos un montón de cosas por venir a entrenar vos no faltes".

¿Hay una cuestión de compromiso?

A mí me ha dolido cuando no se juegan o no se han jugado por el club; por ahí la búsqueda de irse por la plata. Nosotros en ese sentido lo hablábamos. No es por meterme en el bolsillo de los demás, pero hubo jugadores como el Chueco (Ariel Veliz), el Pablo (Yung) o yo que podíamos irnos pero ¿por unos pesos ir a entrenar a otro lado a jugar con desconocidos?. Entiendo la posibilidad y la respeto, pero hay que comprender el esfuerzo que muchos hacen por el club en el cobro de cuotas, ir a gestionar una mano una ayuda, la administración; los dirigentes hacen sus esfuerzos también. Hay que tener un poco más de amor por el club.       

Esto es mas allá de los jugadores ¿hay un tema de participación? 

Antes por ahí éramos más en el club e íbamos los 30 que estábamos. Ahora es como que se perdió un poco la participación por falta de tiempo. Hay que armar un grupo de trabajo pero no es fácil.  Y a las comisiones les cuesta por eso, por la falta de tiempo, me parece es que antes se trabajaba más unido y esas cosas cuesta coordinar.   

También puede haber un prejuicio o alguna razón extra pero las cosas solo se cambian desde adentro... 

Alguna vez alguien me dijo: “no porque se chorean todo en el club” y le digo bueno vení vos a robar también ya vas a ver cuánto se roba: no alcanza para pagar la policía, los árbitros ¿a vos te parece que se puedan robar algo? La gente no sabe la plata que se gasta en aranceles de la Liga por ejemplo. La gente que está el club no roba, es más termina poniendo de sus bolsillos además de su tiempo que vale como el de otro. En un club tan chico como este ¿Qué podés robar?. También se dice que no se acercan por determinadas personas; y si no están ¿van a venir? No es fácil.  

¿Cómo fue trabajar con Rubén Raillón?

Es fantástico. Un poco yo era el tranquilizante de Rubén porque el es muy eufórico. Nunca tuvimos una discusión: “¿ponemos este Lolo? ¿Qué te parece esto Rubén?. Un tipo entendido del fútbol y estudioso.

Ustedes hacen debutar a Gastón Bottino ¿ya se veía que podía llegar hasta donde llegó hoy?

Gastón llega porque ama el futbol y también al Centro Social. Nosotros lo veíamos, no tanto en lo futbolístico, pero si por su continuidad de conducta y como que quería ser mas. Con Rubén y por intermedio de (Marcelo) Vaschetto, que conocía a José "Pepe" Celiz de Talleres lo llevamos. No había mucha confianza porque era grande ya para las pruebas, tenia 17 años, pero dijimos probémoslo de delantero: les encantó y quedó allá.

¿Te sorprendió su nivel en estos últimos años?

Para mi en los últimos años de Estudiantes fue el mejor jugador. No lo iban a dejar para jugar la Primera Nacional y después que jugó cambió la forma de pensar de muchos. Y en esos dos años agarró un "time" de juego donde  maduró. El loco lee la pelota, el juego. Juega con experiencia, da todo, se ganó el respeto, la humildad y lo quiere todo el mundo.

¿Crees que se lo ha valorado lo suficiente?

No tanto. El futbolero si, pero hay gente  que no lo ha valorado tanto. Las generaciones mas chicas que el: si. Las más grandes cuesta un poco mas porque casi no jugó acá. Fueron esos partidos que tuvo en el 2010 donde tenia un receso en el medio, cuando Estudiantes asciende y antes de irse  a Puerto Madryn me pide jugar, nosotros ya estábamos clasificados, y jugó con Alberdi, Deportivo y Adelia María creo.

Dice que se retira acá...

A mi me encantaría.     

¿Por que dejaste de dirigir?

Estaba muy cansado, si vos lo haces bien, te lleva mucho tiempo y andás con la cabeza volada todo el tiempo.

Pero a la cancha no dejaste de ir...

Si, a veces he dejado de ir porque vuelvo loco a mi casa y de noche me cuesta dormir. Y cuando hay cosas que no me gustan y me hacen mal peor. Mi mujer me dice “no vayas” porque me vuelvo loco por ahí.

¿Cómo lo ves a tu hijo Brian ("Chuva" Romero)?

Muy bien. Un año se fue a Estudiantes y yo le digo donde vos juegues yo te apoyo, pero vos sabés que a mí me gusta que juegues en el club (Centro Social), con tus amigos. Yo le tengo fe porque tiene todo: es alto, es zurdo, le pega bien, le falta la maña de jugar, pero ya se le va a dar con el tiempo. Yo le tengo fe que va ser un pilar. Es fanático del fútbol. Esta pandemia los ha frenado a esa categoría sub 17 que fue finalista (en el 2019) que venían bien y esto los perjudicó.  

¿Te gusta este equipo de Sergio Albelo?

Fui casi todos los partidos. Me encanta; el Sergio me había contado lo que tenía pensado y me encanta. Tenía un poco de temor de las nuevas generaciones, pero yo le comenté que los que se queden: Germán (Rodriguez), Hernán (Marín), el Tocho (Gustavo Arcostanzo)  y el Huevo (Joel Arcostanzo) le van a ayudar mucho. Sobre todo, el Germán es excelente, un profesional adentro y fuera de la cancha.

¿Te gusta la idea de jugar con jugadores locales? 

Esta buenísimo el proyecto de los chicos, pero por lo menos tiene que ser de 3 años para que sean todos de Higueras. Es un trabajo a largo plazo. Es un equipo este muy dinámico, el ritmo que le meten; van 25 minutos y los otros no quieren más. Y Pablo (Yung) es un grande en la preparación física y además es muy futbolero, porque le encanta y eso tiene un plus. Además de lo que quiere al club. Pero lo que más me gusta de este equipo es que son todos de acá. Y la gente cuando los jugadores son de acá va a la cancha; a lo mejor antes uno iba y ni sabía quiénes eran los que jugaban, ahora estoy muy contento por eso.

¿Qué es para vos el Centro Social?

Para mi es todo. No me ha dado plata pero me ha dado satisfacciones. Yo he pasado mis mejores momentos en el club. Tengo amigos compañeros y rivales para toda la vida. Yo no era tan buen jugador, pero si tenía ganas y eso es muy importante. Ahora que somos grandes nos damos cuenta. Los chicos que están con continuidad en el club hoy no se dan cuenta, pero luego van a ser reconocidos por eso. El club es muy importante para los chicos y yo siempre les digo que quieran al club, hay que quererlo y hay que darle, no pedirle.   

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