El Senado de la Nación aprobó este jueves la reforma de la Ley de Glaciares (26.639), la norma de presupuestos mínimos que protege a los glaciares y al ambiente periglaciar en todo el territorio argentino. La votación en general se concretó cerca de las 21 y arrojó 40 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención.
La iniciativa, impulsada por el Poder Ejecutivo, propone cambios sustanciales en el esquema de protección ambiental vigente y ahora deberá ser tratada en la Cámara de Diputados.
En el caso de Córdoba, la senadora Alejandra Vigo votó en contra de la reforma, mientras que Luis Juez y Carmen Álvarez Rivero acompañaron la propuesta oficialista.

Los puntos centrales de la reforma
El eje del proyecto apunta a “armonizar” la preservación del recurso hídrico con el desarrollo de la minería a gran escala en la cordillera. Entre las modificaciones más relevantes se destacan:
Redefinición de áreas protegidas: se limita la protección estricta a los glaciares que cumplan funciones hídricas consideradas “significativas”, una categoría que, según especialistas, podría quedar sujeta a distintas interpretaciones técnicas.
Mayor rol de las provincias: se otorga a las jurisdicciones provinciales un papel protagónico en la gestión y actualización del Inventario Nacional de Glaciares, habilitando a las autoridades locales a determinar qué zonas pueden destinarse a actividades extractivas.
Vinculación con el RIGI: el oficialismo sostiene que la reforma brindará seguridad jurídica a las inversiones contempladas en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que identifica a la cordillera como un área estratégica para el desarrollo productivo.
El oficialismo logró respaldos clave de senadores de provincias con perfil minero como San Juan, Catamarca y Jujuy, que consideran la reforma como una oportunidad para potenciar las economías regionales.
Preocupación y reclamos
Desde la oposición y algunos sectores del radicalismo advirtieron que la modificación podría generar un “vacío legal” al flexibilizar los controles sobre el ambiente periglaciar, es decir, los suelos congelados que también cumplen un rol esencial en la regulación y provisión de agua a las cuencas hídricas.
Mientras el debate se desarrollaba en el recinto, organizaciones ambientalistas y colectivos científicos se manifestaron en las inmediaciones del Congreso. Señalaron que Argentina fue pionera en la protección de glaciares y alertaron que una reducción en los estándares actuales podría tener consecuencias irreversibles en un contexto de cambio climático y sequías prolongadas.
“No estamos ante una mejora técnica de la ley, sino ante un recorte de sus alcances para beneficiar proyectos específicos”, expresaron referentes del sector en un comunicado difundido antes de la sesión.
Con la media sanción ya aprobada, el debate se trasladará ahora a la Cámara de Diputados, donde se anticipa una discusión intensa entre desarrollo productivo y preservación ambiental.

























