“Todo lo que hice fue voluntario”

La entrevista 01 de mayo de 2021 Por Claudia Bazán
Se conmemora hoy la primera acción en combate de la Fuerza Aérea Argentina, a 39 años del Bautismo de Fuego que tuvo lugar durante el Conflicto del Atlántico Sur. Un día que marcó la historia de quienes defendieron con coraje, osadía, profesionalismo y amor a la Patria en cada misión asignada. Cincuenta y cinco héroes iniciaron su vuelo eterno y son la estrella que ilumina a la familia que los vio partir y a muchos otros que volvieron, con sus historias para contar, con experiencias y vivencias que fechas como hoy traen a la luz. 
PUERTO ARGENTINO

El Cabo Primero José Ricardo González Avalos estaba en el lugar en aquel 1 de mayo de 1982, si bien arribó un par de semanas antes, el destino lo ubicó en ese mismo instante en el cerro Bombilla a unos 25 kilómetros al este del estrecho de San Carlos. Entre él y Puerto Argentino, varias elevaciones impedían que los radares del Centro de Información y Control (CIC) detectaran aviones en vuelo bajo. Y había que cubrir un puesto en la Red de Observadores del Aire y allí es dónde comienza esta historia. 

¿Cómo llega al lugar? 

Me desempeñaba en el Area de Transporte en el Area de Material Rio Cuarto y unos días después del 2 de abril, llevé por pedido del Suboficial Bravo y por voluntad propia un jeep semianfibio doble tracción, una parte vía terrestre y luego en un Hércules a Malvinas, porque que debía ser entregado llave en mano al Brigadier Castellano- Comandante del Componente Aéreo en Malvinas.

"Recuerdo un paisaje maravilloso, un mar bello, en la más absoluta soledad que te da tanta sensibilidad y te impresionaba, pero para bien; mi misión estaba cumplida pero me quedé siempre trabajando en lo que era servicios de transporte hasta que llegó el 1 de mayo y ahí tomé conciencia que estábamos en guerra"  

¿Qué recuerda de ese 1 de mayo?

Un antes y un después, una madrugada difícil de olvidar, nos quedamos sin la carpa que nos albergaba, caminábamos sin saber que pasaría a cada paso. Llegamos a un lugar que le llamaban "la escuelita" era como un lugar para niños pequeños, como si una máquina hubiera reducido los objetos y allí nos dejaron. Al día siguiente un Primer Teniente vino a vernos y pidió un voluntario, yo levanté la mano y me asignaron una nueva tarea a cargo del Mike 5- un puesto de la Red de Observadores del Aire (ROA) que debía cubrir una zona ciega en el Cerro Bombilla, a unos 25 kilómetros al este del estrecho de San Carlos.

¿Estaba solo?

No, con el Cabo Oscar Walter Doria- que vive actualmente en Islas Canarias- y el Soldado clase 63 Héctor Chazarreta-de Palomar, con quienes sigo en contacto, me han visitado incluso hace un par de años en casa.  Bueno, allí al llegar el Soldado Ocampo fue quien me enseñó lo básico y se fue y nos quedamos, yo cómo jefe de puesto; custodiando mañana, tarde y noche, ocultos en una pequeña carpa antártica, escasos de víveres y agua, solo con un equipo de radio para advertir al CIC de las incursiones de aviones enemigos que pasaban por la zona, una gran responsabilidad para mí de tener que cumplir con lo que se debía cumplir, por supuesto que volvería a hacerlo...

Me acuerdo que un día veíamos tortugas- de Infantería- avisamos y luego de habernos bombardeado el puesto varias veces, le pedimos instrucciones al que modulaba a quien llamábamos Delta-, nos dijo que eran ellos, "no es propia tropa charly son ellos, cuidate y cuidá tu gente, ya está" eso me dijo y entonces decidimos romper el equipo y tratar de llegar a Puerto Argentino, abandonamos el lugar y nos refugiamos en un socavón de tierra; viviendo a la intemperie, "la primer nevada nos agarró bajando del Cerro Bombilla, nos abrazamos los tres, sacudíamos la nieve y nos reponíamos y continuábamos, hasta que nos avista un helicóptero y el 5 de junio nos tomaron prisioneros los ingleses, no dábamos más..., mojados, con frío. Nos interrogaron para saber de nuestra actividad y las frecuencias de radio, nada dijimos y nos trasladaron al campo de prisioneros de San Carlos con los argentinos que habían defendido Darwin, y solo recuerdo la palabra "soldiers soldiers", nos encontramos con los integrantes de la base Cóndor y el jefe, el vicecomodoro Wilson Pedrozo.

Unos días después nos subieron al Northland Hull hasta Montevideo y allí nos bajaron y todos los prisioneros fuimos acompañados hasta dónde estaba la Cruz Roja, nos revisaron y volvimos a Ezeiza. Al volver a la Base de regreso, me dieron unos días de vacaciones y acá no pasó nada a volver a transporte a trabajar.

"Yo me estaba haciendo tratar por una médica a quien desgraciadamente no pude agradecerle en vida todo lo que hizo por mí, la Dra. Gilda González Etchart, ella me insistió en terminar el secundario, yo me negaba, pero me dio lo que llamó dos tareas para el hogar: una que me casara y la otra que terminara el secundario y así lo hice, en el Bancario de noche" 

¿A qué se dedicó entonces?

A lo que viniera, en el camino me contacté con otros Veteranos compañeros y empezamos a trabajar en armar una agrupación- que más tarde sería Agrupación Operativo Virgen del Rosario donde fui Secretario de la Comisión, durante algunos años.

Luego me reincorporaron a la Fuerza, porque todo estaba mal hecho, me reconocieron lo que había pasado, me dieron la licencia y luego me retiraron, pero lo que me salvó de la debacle total y del suicidio fue la psiquiatra, una persona impresionante.

Después de terminar seguí estudiando, soy Profesor de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales, además Profesor y Licenciado en Historia, egresado de la Universidad Nacional de Río Cuarto, donde fui docente hasta hace poco.  

"No tengo rencor alguno, hay un pasaje de la Biblia que dice Padre mío porque me has abandonado, Perdónalos Hijo, no saben lo que hacen; esta gente no sabía lo que hacía entonces no puedo tener rencor con algunos ignorantes, si hay que ir a una Guerra volvería a ir pero siento que fueron absolutamente injustos conmigo cuando regresé sin tener en cuenta todo lo que me había pasado; aun así mi conciencia tiene una paz bíblica, todo lo que hice lo hice voluntario, siempre me dije porque no yo, yo voy, eso es lo que mi espíritu cuestionó a mi regreso"

¿La sociedad tiene una deuda pendiente con nuestros Héroes?

Siempre hay deudas pendientes ante una herida tan profunda, solo habría que ver que necesita cada uno de los Veteranos y por la experiencia que tengo con ellos, uno ha tenido muchas satisfacciones porque ante lo que hemos precisado la sociedad ha respondido con nosotros, desconozco en la situación específica de cada fuerza con nosotros. A mí lo que me molestó en particular fue la falta de consideración en mi caso. 

¿La experiencia docente universitaria que le aportó en estos años?

Me dio mucha apertura, mucha satisfacción en cuanto al conocimiento humano, hice tres carreras, entonces suplí lo que me faltaba en una al finalizar la otra, graduado a los 30 años rendí un concurso y entré como docente a la Universidad y ahora me estoy jubilando. 

¿Qué actividades realiza además hoy?

Tengo dos jeeps con los que me entretengo, no sé si es un karma o qué...quizás porque yo cuidaba aquel jeep como si fuera mío, de hecho, lo llevé sano y salvo a Malvinas. Y conseguí un jeep un willys y después me compré otro, es un cable a tierra que me permite ir seguido a las sierras. 

¿Es el 1 de mayo un día más?

No. Significa además de lo fáctico, de los hechos reales que sucedieron;- algo íntimo y emocional para mí porque antes que me fuera a Malvinas mi padre había fallecido y cumplía años el 1 de mayo. Cuando ocurrió el bombardeo pensaba mucho en mi papá, me preguntaba ¿Por qué alguna de esas 21 bombas que explotaron no nos mató?  durante muchos años me lo pregunté...hoy creo que las cosas debieron darse así. 

 

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