F-16 para la Fuerza Aérea: polémica por posibles restricciones operativas en el Atlántico Sur
La reciente compra de aviones de combate F-16 por parte del gobierno argentino desató un fuerte debate dentro de las Fuerzas Armadas. Según reveló el sitio La Política Online (LPO), oficiales de alto rango manifestaron su preocupación ante supuestas restricciones acordadas durante la negociación con Dinamarca, que afectarían la capacidad operativa de los cazas en el Atlántico Sur. Se trata de una cuestión clave teniendo en cuenta que las primeras seis aeronaves llegarán antes de fin de año al Área Material Río Cuarto, donde quedarán estacionadas.
El acuerdo, firmado a fines de junio por el ministro de Defensa Luis Petri, contempla la incorporación de 24 unidades F-16, todas de procedencia danesa. La modernización de estos cazas estará a cargo de la empresa Terma Global, que realizará mejoras electrónicas, de software, asistencia técnica y aportará equipamiento logístico.
Sin embargo, LPO señala que el convenio respetaría condiciones impuestas por el Reino Unido, miembro clave de la OTAN, que limitarían el alcance del radar de tiro de los aviones a 60 millas náuticas. Esta restricción impediría que los F-16 puedan operar con eficacia sobre el espacio aéreo de las Islas Malvinas, bajo control británico desde el conflicto de 1982.
Una fuente militar citada por el portal fue contundente: “A esa distancia, cualquier acción ofensiva sería neutralizada por los sistemas antiaéreos británicos, que detectan objetivos a 200 o 300 millas”.
No obstante, desde el Ministerio de Defensa desmienten esas versiones. Según indicaron, los aviones llegarán con sus capacidades completas y sin condicionamientos impuestos desde el exterior. “La flota contará con los equipos más modernos y ninguna funcionalidad será condicionada. Todo el software podrá ser adaptado mediante desarrollos nacionales”, aseguraron.
El informe de LPO también explica que la polémica se inscribe en una práctica habitual dentro de la OTAN, donde las tecnologías consideradas sensibles suelen transferirse con limitaciones a países no miembros, más aún en casos de territorios en disputa como las Malvinas. Aunque los F-16 argentinos no tienen componentes británicos, el Reino Unido habría influido indirectamente en el proceso de adquisición.
“Parte de los compromisos firmados son políticos, no técnicos”, subrayó una fuente militar al medio. “Por pedido del Reino Unido a sus socios de la OTAN, los sistemas permitirán que el avión sea efectivo solo a no más de 60 millas de la costa”, agregó.
Desde la Fuerza Aérea Argentina, en cambio, insistieron ante LPO que las aeronaves se recibirán sin restricciones. “Tendremos todas las capacidades completas, además de la posibilidad de reprogramación nacional de los radares y librerías de guerra electrónica”, aclararon. Incluso señalaron que el software instalado, conocido como Tape, será el más avanzado disponible para este tipo de aeronaves.
Mientras tanto, la llegada de los primeros F-16 al Área Material Río Cuarto marcará un hito importante para la Fuerza Aérea, que incorporará cazas de cuarta generación tras décadas sin renovar su flota de combate. No obstante, el debate por las eventuales limitaciones estratégicas sigue abierto y plantea dudas sobre el verdadero alcance operativo que tendrá la Argentina en la defensa del Atlántico Sur.
Fuente: La Política Online.