Proteger la lactancia materna: Una responsabilidad compartida

Columna 06 de agosto de 2021 Por Claudia Bazán
Transitamos en estos días, la Semana Mundial de la Lactancia Humana que nos convoca a visibilizar la temática desde una “responsabilidad compartida”, interdisciplinaria. "Más allá de lo nutricional específicamente, la lactancia humana es nutrir a partir del contacto. Es poner el cuerpo. Es sostén, vínculo, unión, supervivencia, conexión. La primera puesta al pecho produce un sello en el vínculo de la diada. Es empoderamiento femenino. Es un hecho político y económico. Es el sistema más completo de alimento y crianza que podemos brindar a nuestros hijos" Escribe Veronica Cuccioletta- Preparadora Prenatal y Doula
LACTANCIA

Este año el lema de la Semana Mundial de la Lactancia Humana nos convoca a visibilizar la temática desde una “responsabilidad compartida”, interdisciplinaria.

La Lactancia Humana comienza desde el embarazo.  Etapa vital donde la embarazada comienza a preguntarse cómo quiere alimentar a su cría humana; es una decisión, un deseo y un derecho. Entonces, comienzan las dudas, la búsqueda de información. 

Es allí donde los profesionales debemos estar acercando información científica, actualizada, correcta y completa. Las personas gestantes, nos necesitan.

De manera que resulta imprescindible capacitarnos, formarnos, actualizarnos para estar allí para ellas y sus familias.

En mi práctica he escuchado muchas mujeres buscando un profesional “pro-lactancia” que pueda acompañarlas en esa nueva etapa. Lo que automáticamente nos remite a que algo está fallando. Todo  profesional, sea cual sea su especialidad, que acompañe en esta etapa a la mujer gestante y su familia, debe conocer la real importancia y trascendencia que tiene la lactancia humana para la díada, y por ende, los riesgos de no hacerlo.

Debemos visibilizar y cuestionar desde dónde surge la información y los mensajes que brindamos. Mensajes muchas veces antiguos, prejuiciosos, patriarcales, basados en una ausencia total de evidencia científica.

Como profesionales de la salud, es urgente, ser conscientes de que estos mensajes aceleran la separación de la díada, y que toda acción conjunta deben tender hacia el mismo objetivo, unificando criterios y valores que promuevan y apoyen la lactancia humana.

Sabemos en la actualidad que la Leche Humana es un tejido vivo en constante cambio y adaptación, específica para cada bebé,  capaz de cambiar según la edad del mismo, si es de día o de noche, y del estado de salud o de enfermedad.

Es un dinámico y complejo fluído biológico que contener alrededor de 200 componentes activos, incluyendo agentes inmuno protectores, enzimas, hormonas, vitaminas, factores de crecimiento y nutrientes en un perfecto equilibrio para el crecimiento y desarrollo de los lactantes humanos. La leche humana tiene la temperatura perfecta y cambia su composición durante una mamada y a lo largo del tiempo a medida que cambian los requerimientos del niño.

Es por ello que ninguna leche de fórmula podrá reemplazar nunca la Lactancia Humana. Por lo tanto, no existe eso del “complemento” de la tomas, de la no alimentación más allá del segundo año del niño y demás mitos que aun hoy seguimos escuchando. Acelerando la separación de la díada, socavando la confianza de las mujeres en su propio cuerpo y en su capacidad de dar vida y salud a sus hijos, a través de la lactancia humana.

Más allá de lo nutricional específicamente, la lactancia humana es nutrir a partir del contacto. Es poner el cuerpo. Es sostén, vínculo, unión, supervivencia, conexión. La primera puesta al pecho produce un sello en el vínculo de la diada. Es empoderamiento femenino. Es un hecho político y económico. Es el sistema más completo de alimento y crianza que podemos brindar a nuestros hijos.

 Veronica Cuccioletta- Preparadora Prenatal y Doula

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