


"Volver a Galilea: el legado de un Papa que tocó el corazón del mundo"
Redacción El Día de Higueras


El Papa Francisco dejó una huella imborrable en la Iglesia y en el corazón de los fieles. Su ejemplo de humildad, apertura y cercanía con los más frágiles inspira hoy más que nunca. En esta reflexión, el Padre Fernando Herrera comparte cómo su vida y su mensaje marcaron profundamente a nuestra comunidad.
"El Papa Francisco para mí significa mucho y significó mucho por la apertura que dio a la Iglesia. La Iglesia es para todos, especialmente para los vulnerables, los débiles, para todos. Francisco no ha discriminado a nadie, y creo que nuestra parroquia se identifica con eso: también es una parroquia de puertas abiertas. Lo hemos aprendido de él.
Su papado representó una verdadera revolución desde la sencillez. Un Papa que no se quedó en los grandes centros, sino que fue a las periferias del mundo. Pienso, por ejemplo, en su viaje a Mongolia, a Ulán Bator, donde había apenas 3.000 o 4.000 católicos. Fue a lugares pequeños, frágiles, y se acercó a ellos con humildad. Viajó a Irak, a pueblos y países marcados por la guerra, donde ningún otro Papa había ido.


Su ejemplo fue global, y a la vez profundamente humano. Como dijo Lionel Messi —y me encantó—, deja un mundo mejor, un mundo más lindo. Será recordado por eso: un Papa simple, humilde, cercano, que nos invita a todos a ser así, a ser verdaderamente discípulos de Jesús como Él quiere. Volvió a las fuentes del Evangelio: nada de honores, nada de poderes, nada de lujos. Servir desde la austeridad, desde la humildad.
Una de las cosas que más me marcó fue ese mensaje suyo de “volver a Galilea”. Lo escribió y también lo predicó. Volver a Galilea: si te sentís desilusionado, si tenés dudas o tu fe flaquea, volvé a Galilea. Es decir, al primer amor, al lugar donde Jesús llamó por primera vez. Al amor original, a la frescura, a la entrega. Ese es su legado pastoral: no cerrarse, sino abrirse, dialogar con todos los credos, ver en cada uno las semillas del Verbo, como él decía. Todo credo es valioso en sí mismo.
Su partida nos conmueve aún más por su simbolismo. Fue un domingo por la noche, entrando al lunes pascual. Fue, para nosotros, su pascua. El paso de Francisco de la muerte a la vida. Este sábado, si Dios quiere, celebraremos una misa por él, por Francisco y por toda la Iglesia. Porque en definitiva, la Iglesia somos el pueblo de Dios. Y él fue un pastor que supo caminar con su pueblo, con ternura y con verdad"
Padre Fernando Herrera- Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa


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