“El fútbol es mi lugar seguro y uno de los pilares más importantes en mi vida”
Con apenas 15 años, habla con la claridad de quien sabe bien lo que quiere. Desde chico su vida está ligada al fútbol y hoy, defendiendo los colores del Centro Social Las Higueras en las divisiones juveniles, empieza a escribir sus primeras páginas en el deporte que lo apasiona.
“Desde que tengo memoria jugué al fútbol. Todos mis recuerdos son con una pelota en los pies, gracias a mi papá que me transmitió la pasión. El fútbol para mí es uno de los pilares más importantes en mi vida. Para mí, jugar es como estar en mi lugar seguro”, resume.
Sobre lo que significa vestir la camiseta, asegura que es uno de sus mayores orgullos: “Desde el primer día me sentí en casa. Siempre intento dejar todo por el escudo y por mis compañeros de la Sub-15 que son fundamentales en mi formación como jugador y persona.
El paso a la reserva llegó en mayo de este año, contra Granada de Holmberg. “Fue una de las experiencias más lindas de mi vida. Entré a la cancha motivado y con la intención de sumar. Los chicos me recibieron de la mejor manera y los entrenadores fueron claves para darme seguridad”, recuerda. En ese camino, valora especialmente el acompañamiento de Román, Nicolás y Jacobo, quienes lo ayudaron a explotar su potencial.
"Tampoco quiero olvidarme de los entrenadores que tuve en los años anteriores: Franco, Tito y Agustín porque ellos también forman parte de este camino recorrido en el club", agrega.
Este viernes, ante Municipal de Reducción, vivió un momento especial: convirtió su primer gol en reserva, un paso más en su consolidación como jugador.
Consultado sobre su preparación, Simón explica que se esfuerza a diario: “Siempre trato de superarme en cada entrenamiento y partido, tanto en lo físico como en lo técnico, para estar listo cuando llegue el debut en primera”.
Aunque no tiene un referente único, observa con atención a los más grandes y se inspira en sus experiencias: “Miro mucho fútbol porque siempre se puede aprender de los mejores”.
Su sueño es claro: llegar a jugar profesionalmente. Pero mientras tanto, se enfoca en crecer paso a paso: “Espero con muchas ansias el debut en primera, aunque sé que para eso necesito seguir formándome, entrenando fuerte y escuchando a mis entrenadores”.
La vida de un adolescente futbolista también implica equilibrar compromisos: “Como siempre nos dicen, el estudio está primero. Organizo mis horarios para cumplir con el colegio, entrenamientos y gimnasio”.
Más allá de resultados y goles, el fútbol ya le dejó valiosas lecciones: compromiso, compañerismo, responsabilidad y la certeza de nunca bajar los brazos.
El respaldo de su familia completa el círculo: “En cada partido miro la tribuna y ahí están ellos alentando. Mi mamá organizando todo entre escuela y fútbol, y mi papá con sus charlas y consejos para que siga mejorando. El apoyo de ellos es fundamental”.
Con la ilusión intacta y los pies en la tierra, Simón continúa forjando su camino, convencido de que cada entrenamiento y cada partido son escalones hacia su sueño.