La familia argentina cambia: menos hijos, más hogares solos y mujeres al frente
En las últimas tres décadas, la familia argentina atravesó una transformación silenciosa pero profunda. Menos nacimientos, hogares más pequeños, más mujeres al frente del hogar y una población envejecida son parte del nuevo paisaje social que traza el reciente informe del Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral, difundido el 15 de mayo, Día Internacional de la Familia.
Basado en datos del INDEC y coordinado por las investigadoras Lorena Bolzon, Dolores Dimier de Vicente y María Sol González, el estudio señala que la tasa de natalidad cayó un 40% desde 2014: de más de 700 mil nacimientos anuales se pasó a poco más de 420 mil. La fecundidad descendió a 1,4 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional.
Pero el informe también revela una transformación en la estructura de los hogares. Hoy, el 57% no tiene niños ni adolescentes, frente al 44% que se registraba en 1991. Además, uno de cada cuatro hogares es unipersonal y el tamaño promedio bajó de 3,6 a 2,9 personas por vivienda. Mientras tanto, los hogares monoparentales —en su mayoría liderados por mujeres— siguen en aumento.
El informe subraya que la maternidad se posterga: crece el número de mujeres que tienen hijos entre los 35 y 44 años, en un contexto de inestabilidad económica, empleo precario y falta de sistemas de cuidado adecuados. “Las decisiones reproductivas están íntimamente ligadas a los ciclos económicos”, advierten las autoras.
El envejecimiento demográfico es otro dato crítico. La proporción de personas mayores de 85 años pasó del 1,5% en 1991 al 11,8% en 2022, con una feminización marcada: hay 228 mujeres por cada 100 varones en ese grupo etario. Muchas de ellas viven solas o con hijos adultos, lo que incrementa la necesidad de cuidados.
Las ciudades más envejecidas del país son CABA, Santa Fe y La Pampa. En este contexto, los especialistas advierten que el rediseño de las políticas públicas es urgente, especialmente frente al crecimiento de la pobreza estructural infantil y la sobrecarga de cuidados que recae en las mujeres.
La familia argentina ya no es lo que era. Y comprender estos cambios es clave para pensar el futuro.